Feliz 2011.
Café Bohemio, sábado 8 p.m 99.1 f.m.






Sonidos que producen sensaciones agradables y que a todos nos gustan, hay un lenguaje con la cordillera andina y nos atrapa a cada uno de nuestros sentidos...






La muerte de Ariel Ramírez es una pérdida irreparable para la música argentina
22 Febrero 2010 Cultura
El folclore argentino con proyección universal perdió a un baluarte con la desaparición física del pianista y compositor Ariel Ramírez, autor de “Misa Criolla”, “Mujeres Argentinas”, “Alfonsina y el mar”, “La tristecita”, “Navidad Nuestra” y “La hermanita perdida”, entre otras obras.
El creador falleció el jueves 18 por la noche. Su cuerpo fue velado en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación y el sábado 20 fue inhumado en el Panteón de la Sociedad de Autores y Compositores de Música (Sadaic) en el cementerio porteño de la Chacarita. El Gobierno argentino decidió declarar tres días de duelo en honor al músico fallecido.
El compositor e intérprete santafecino nació el 4 de septiembre de 1921 y fue uno de los máximos autores del cancionero nativo, al generar con su piano y sus obras fecundos cruces entre la música académica y los sonidos nativos.
Ramírez encarnó como pocos la posibilidad de hacer coincidir la profunda riqueza rítmica de las músicas argentinas con el legado académico de su impecable formación.
De muy joven -y en algún caso gracias al aporte económico y los contactos que le entregó Atahualpa Yupanqui- viajó por el noroeste argentino y Bolivia para empaparse de los sonidos de su tierra, luego vivió por un tiempo en España e Italia y en 1955 fundó la Compañía Argentina de Folclore en 1955.
De aquella experiencia itinerante por la Argentina profunda, el músico contó que “compuse mi primera obra que cobraría fama: `La tristecita`, una zamba con letra de mi primera mujer, María Elena Espiro”. Gracias a este fecundo e incansable trabajo, el creador fue forjando un camino que le deparó una enorme trascendencia tanto a nivel local como internacional.
Un acabado ejemplo de este trabajo fue su obra “Misa Criolla”, con los Fronterizos como solistas y el Coro de la Cantoría de la Basílica del Socorro, con la dirección del Presbítero J. G. Segade, que goza de prestigio a nivel mundial. La grabación de la Misa incluyó la mundialmente conocida “Peregrinación”, huella que integró la “Navidad nuestra” en la segunda cara del disco.
El estreno público de la “Misa Criolla”, interpretada por el elenco original, se realizó el 12 de marzo de 1967, dos años después de su publicación, en la Rheinhalle, de Dusseldorf (Alemania).
Dentro de aquel registro se incluyó, además, “Navidad Nuestra”, una pieza compartida con Félix Luna, también para solistas, coro y orquesta que al editarse también por separado, vendió 35.000.000 de unidades.
Otras piezas esenciales de un cancionero profuso y magnífico son las que compartió con Félix Luna, como la cantata “Mujeres Argentinas” (1969), que incluyó la zamba “Alfonsina y el mar”, “Los caudillos” (cantata épica de 1965), la “Cantata Sudamericana” (1972), “Antiguo dueño de las flechas (Indio Toba)” (1972) y “París, la libertad” (canción, de 1977).
En paralelo con su notable tarea artística, Ramírez fue uno de los impulsores de Sadaic, entidad que presidió entre 1970 y 1976 a la que regresó en 1993, tras la dictadura que lo sacó de su puesto. A lo largo de su aporte a la entidad se mostró como un luchador incansable por los derechos del autor y un defensor continuo de la sociedades de gestión colectiva en Latinoamérica.
Fuente: Agencia de Noticias TELAM
Excelente comentario y nota del blog "Los Oficios del Diletante" del Poeta Luis Garcia Gil que compartimos con los seguidores del Café Bohemio del siempre admirado Patxi Andión que vuelve despues de mas de once años a romper el silencio con su disco mas reciente "Porvenir"... Un lujo necesario!
sábado 2 de enero de 2010
"La luz debida/ que el viento acuna/ lívida herida/ como ninguna". Entro en el nuevo año escuchando Porvenir, el esperado regreso discográfico de Patxi Andión. Nuevas canciones maduradas en los últimos años, nuevas canciones para un cantautor que es obligada referencia entre los cantautores de nuestro país. Este esperado regreso debiera servir para revisar su obra al margen de prejuicios. Porvenir suena al mejor Patxi Andión, a su estilo inconfundible, a sus señas de identidad, las que conducen a la reivindicación del viaje como forma de vida y de conocimiento, como manera de soñar con los ojos abiertos tal como se proclama en "Viajar", uno de los últimos capítulos del disco.
No era necesario reinventarse sino que bastaba con regresar al paisaje cotidiano que al cantautor de origen vasco le es propio. Su mirada amorosa viaja al corazón del metro en la hermosísima "María en el corazón". Bella historia de amor platónico con líricos arreglos y pasajes como el que sigue: "Silbó el metro y de repente/ lo que no empezó, acababa/ y María entre la gente/ se fue junto a su ventana....". Todo Porvenir muestra a un creador ávido de volver a contar cosas, de volver a mojarse retratando el entorno más próximo, pero también el aparentemente más lejano como muestra en la brevísima "Recordatorio" o en "Saleema", canción bien construida, nada complaciente que vuelve los ojos a la indigna condición de la mujer en el continente africano.
Lo cotidiano empapa la delicada "¡Es tan difícil dejar de pensar" en la que Patxi Andión compara la luna en duermevela con una mujer que asoma al frío amanecer. No falta la mirada al pasado que revela sus claves emocionales en "Recordar", canción reposada, teñida de melancolía, nuevo ejercicio de balada intimista sostenida por la voz siempre personal de Patxi Andión, la misma voz que diera cuerpo y luz a canciones tan redondas como "Samaritana", la breliana "Rogelio" o la emocionante "Canción vieja".
Porvenir no se aleja del compromiso, siempre presente en el autor de "Los decorados". Ejemplos de ello son el escéptico tratado de "Nada viene a ser verdad" o la pertinente mirada de "Siempre es nunca" que invoca a Santos Discépolo y a su siempre vigente "Cambalache": "Nada cambia aunque siempre lo parezca..." canta Patxi Andión con el complemento de la armónica de Antonio Serrano. Los arreglos de esta canción son ejemplo de la cuidada sonoridad que está presente en todo el disco y que debemos a Javier Monforte. Entre las canciones de Porvenir tiene un especial simbolismo "Alentour". Escrita en francés "Alentour" retorna a los días parisinos de Patxi Andión cuando se abría camino en el mundo de la canción y palpitaba a su alrededor la atmósfera revolucionaria del mayo francés. En un disco titulado Porvenir no podía faltar una canción anegada de infancia futura como "Nacido el diez de abril".
Suena Porvenir y vuelvo a la lectura de Paul Auster y su novela Invisible, novela que centra su trama en 1967, un año antes que Patxi Andión publicara su primer single. Auster nunca decepciona, a pesar de los críticos, como tampoco decepciona Patxi Andión al que nunca dejaré de agradecer su presencia en la presentación gaditana de Jacques Brel, una canción desesperada. En estos primeros días de enero vuelvo a aquella noche compartida, de conversación y amistad, y lo hago mientras suenan las melodías de Porvenir, ejercicio de memoria e introspección pero también mirada profunda a la vida que bulle a nuestro alrededor.
